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O CASTENDO

TERRAS DE PENALVA ONDE «A LIBERDADE É A COMPREENSÃO DA NECESSIDADE»

O CASTENDO

TERRAS DE PENALVA ONDE «A LIBERDADE É A COMPREENSÃO DA NECESSIDADE»

11 de Setembro de 1973 – Golpe fascista no Chile

ChileAllende_Av

O processo de transformação revolucionária no Chile iniciado com a eleição do presidente Allende e a formação do governo de Unidade Popular, em Setembro de 1970, alarmaram os EUA.

Aliado às forças fascistas e ao grande capital chileno o imperialismo não olhou a meios para destruir o processo democrático.

Antes da tomada de posse de Allende, a CIA assassina o Comandante-Chefe do Exército.

Sucedem-se actos de violência visando a desestabilização social e a paralisação da economia do país para minar o apoio popular ao governo.

Não o conseguindo, é desencadeado o golpe de Estado chefiado por Pinochet, de uma bestialidade atroz: dezenas de milhares de mortos, incluindo Salvador Allende, centenas de milhares de presos, torturados ou exilados, o Parlamento dissolvido, o Palácio Presidencial destruído a tiros de canhão e bombas da aviação, os partidos políticos proibidos.

O Chile entra numa longa noite fascista.

AQUI

 

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42 anos depois justiça para Víctor Jara...

Víctor Jara encuentra justicia: 10 ex militares serán procesados por su homicidio y asesinato

 

«El músico, profesor, director de teatro y activista político Víctor Jara, por fin alcanzó la justicia. Y es los tribunales chilenos procesarán a diez ex militares por su secuestro y homicidio, hechos acontecidos cinco días después del golpe militar del 11 de setiembre de 1973.»

 

«Para que não se esqueça, aqui se descrevem os últimos dias da vida de Victor Jara antes da sua execução, no dia 15 de Setembro de 1973, no estádio que agora tem o seu nome. Optei por não traduzir o texto de Boris Navia que testemunhou ao vivo os acontecimentos. A descrição é impressionante. Pelo menos a mim, mesmo já conhecendo os factosvieram-me as lágrimas...»

 

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Discurso de Salvador Allende na Universidade de Guadalajara México

Salvador Allende 1973

A 11 de Setembro de 1973, no Chile de Salvador Allende (cujo centenário do nascimento se comemora neste ano de 2008), Augusto Pinochet executava a fase final de um golpe. Golpe há muito preparado e anunciado pela comunicação social dominante como «inevitável». Golpe que desde o início foi fomentado, financiado e apoiado pela CIA, obedecendo  às ordens da Administração Nixon.

Um ano depois da sangrenta tomada do poder o então Presidente, não eleito sublinhe-se, Gerald Ford foi entrevistado pela revista «Time». Questionado sobre que lei internacional dava aos EUA o direito de tentar desestabilizar um governo constitucionalmente eleito de outro país respondeu lapidar: «Não vou pronunciar-me aqui sobre se isso é ou não permitido por leis internacionais. É um facto reconhecido, no entanto, que tanto historicamente como no presente, tais acções se aplicam no melhor interesse dos países envolvidos. O nosso governo, tal como outros governos, empreende essas acções para ajudar a boa orientação das políticas externas e para proteger a segurança nacional... A CIA tentou ajudar, no Chile, a preservação dos jornais opositores e das rádios e apoiar os partidos da oposição».

António Vilarigues in jornal "Público" - Edição de 19 de Setembro de 2008

 

 

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As últimas horas de Víctor Jara (28 de Setembro de 1932 / 15 de Setembro de 1973)

Para que não se esqueça, aqui se descrevem os últimos dias da vida de Victor Jara antes da sua execução, no dia 15 de Setembro de 1973, no estádio que agora tem o seu nome. Optei por não traduzir o texto de Boris Navia que testemunhou ao vivo os acontecimentos. A descrição é impressionante. Pelo menos a mim, mesmo já conhecendo os factos,  vieram-me as lágrimas...

                                                             

Las últimas horas de Víctor Jara

por Boris Navia

Abogado, presidente del Club de Amigos de Radio Nuevo Mundo, Boris Navia es uno de los centenares de chilenos que estuvo en el Estadio Chile, hoy Víctor Jara, los primeros días que siguieron al golpe. En esa calidad, entrega su valioso e inédito testimonio de las últimas horas vividas por el gran cantor revolucionario.
                             

     “¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!”, gritó el oficial apuntando con su dedo a Víctor Jara, quien junto a unos 600 profesores y estudiantes de la UTE ingresábamos con las manos en la nuca y a punta de bayoneta al Estadio Chile la tarde del miércoles 12 de septiembre de 1973. El día antes, Víctor debía cantar en el acto que se realizaría en la UTE, donde el Presidente Allendeanunciaría el llamado a plebiscito al pueblo de Chile.

¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!”, repitió iracundo el oficial. El casco hasta los ojos, rostro pintado, metralleta al hombro, granada al pecho, pistola al cinto y balanceando su cuerpo tensado y prepotente sobre sus botas negras.

¡A ese huevón!… ¡a ése!”. El milico lo empuja, sacándolo de la fila.

¡No me lo traten como señorita, carajo!”. Ante la orden, el soldado levanta el fusil y le da un feroz culatazo en la espalda de Víctor, que cae de bruces casi a los pies del oficial.

¡Ch’e tu madre! Vos soy el Víctor Jara, huevón. El cantor marxista, el cantor de pura mierda!”.

Y su bota se descarga furibunda una, dos, tres, diez veces en el cuerpo, en el rostro de Víctor, quien trata de protegerse la cara con las manos; ese rostro que cada vez que lo levanta esboza una sonrisa, que nunca lo abandonó hasta su muerte.

Yo te enseñaré, hijo de puta, a cantar canciones chilenas, no comunistas!” El golpe de la bota sobre un cuerpo indefenso no se olvida jamás… El oficial sigue implacable su castigo, enceguecido de odio, lo increpa y patea. La bota maldita se incrusta en la carne del cantor. Nosotros, apuntados por los fusiles contemplamos con horror la tortura de nuestro querido trovador y pese a la orden de avanzar nos quedamos transidos frente al horror.

Víctor yace en el suelo. Y no se queja. Ni pide clemencia. Sólo mira con su rostro campesino al torturador fascista. Este se desespera. Y de improviso desenfunda la pistola y pensamos con pavor que disparará sobre Víctor. Pero, ahora le golpea con el cañón del arma, una y otra vez. Grita e increpa. Es histeria fascista. Y, entonces, la sangre de Víctor comienza a empaparle su pelo, a cubrirle su frente, sus ojos… Y la expresión de su rostro ensangrentado se nos quedó grabada para siempre en nuestras retinas…

El oficial se cansa del castigo y se detiene, mira a su alrededor y advierte los cientos de ojos testigos que lo observan con asombro y con ira. Se descompone y grita.

¿Qué pasa, huevones! ¡Que avancen estas mierdas! Y a este huevón -se dirige a un soldado- me lo pones en ese pasillo y al menor movimiento lo matas, ¡lo matas, entendiste, carajo!”.

El Estadio Chile se iba llenando rápidamente con prisioneros políticos. Primero 2.000, luego serían más de 5.000. Trabajadores heridos, ensangrentados, descalzos, con su ropa hecha jirones, bestialmente golpeados y humillados. El golpe fascista tuvo allí, como en todas partes, una bestialidad jamás vista. Las voces de los oficiales azuzando a los soldados a golpear, a patear, a humillar esta “escoria humana” a la “cloaca marxista”, como lo espetan. Hasta hoy día la gente nos pregunta si los miles de prisioneros del Estadio presenciaron estas torturas a Víctor y la respuesta es que sólo unos pocos, sus compañeros de la UTE y los más cercanos, ya que el destino y la vida de cada uno estaba en juego y, además, el Estadio Chile era un multiescenario del horror, de la bestialidad más despiadada. Allí arriba un oficial le cortaba la oreja con un corvo a un estudiante peruano, acusándolo por su piel morena de ser cubano. Un niño de 14 años enloquecía y el soldado le descargaba su arma. De pronto un soldado tropieza en las graderías con el pie de un obrero viejo y “El Príncipe”, que así se hacía llamar el oficial a cargo, desde lo alto de los reflectores que nos enceguecían le ordena que lo golpee y el soldado toma el fusil por su cañón y quiebra su culata en la cabeza del trabajador que se desangra hasta morir.

Víctor, herido, ensangrentado, permanece bajo custodia en uno de los pasillos del Estadio Chile. Sentado en el suelo de cemento con prohibición de moverse. Allí, en ese mismo Estadio que lo aclamó en una noche del año 69 cuando gana el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, con su “Plegaria de un Labrador”.

    Allí es obligado a permanecer la noche del miércoles 12 y parte del jueves 13, sin ingerir alimento alguno, ni siquiera agua. Tiene varias costillas rotas, uno de sus ojos casi reventado, su cabeza y rostro ensangrentados y hematomas en todo su cuerpo. Y estando allí, es exhibido como trofeo por el Príncipe ante las delegaciones de oficiales de otras ramas castrenses, y cada uno de ellos hace escarnio del cantor.

La tarde del jueves se produce un revuelo en el Estadio. Llegan buses de la Población La Legua. Se habla de enfrentamiento. Y bajan de los buses muchos presos, heridos y también muchos muertos. A raíz de este revuelo, se olvidan un poco de Víctor. Los soldados fueron requeridos a la entrada del Estadio.

Entonces, aprovechamos de arrastrar a Víctor hasta las graderías. Le damos agua. Le limpiamos el rostro. Eludiendo la vigilancia de los reflectores y las “punto 50”, nos damos a la tarea de cambiar un poco el aspecto de Víctor. Queremos disfrazar su estampa conocida. Que pase a ser uno más entre los miles. Un viejo carpintero de la UTE le regala su chaquetón azul para cubrir su camisa campesina. Con un cortauñas le cortamos un poco su pelo ensortijado. Y cuando nos ordenan confeccionar listas de los presos para el traslado al Estadio Nacional, también disfrazamos su nombre y le inscribimos con su nombre completo: Víctor Lidio Jara Martínez. Pensábamos, con angustia, que si llegábamos con Víctor al Nacional, y escapábamos de la bestialidad fascista del Chile, podríamos, tal vez, salvar su vida.

Un estudiante nuestro ubica a un soldado conocido, le pide algo de alimento para Víctor. El soldado se excusa, dice que no tiene, pero más tarde aparece con un huevo crudo, lo único que pudo conseguir y Víctor toma el huevo y lo perfora con un fósforo en los dos extremos y comienza a chuparlo y nos dice, recuperando un tanto su risa y su alegría, “en mi tierra de Lonquén, así comíamos los huevos”. Y duerme con nosotros la noche del jueves, entre el calor de sus compañeros de infortunio y, entonces, le preguntamos qué haría él, un cantor popular, un artista comprometido, un militante revolucionario, ahora en dictadura, y su rostro se ensombrece previendo quizás la muerte. Hace recuerdos de su compañera, Joan, de Amanda y Manuela, sus hijas, y del Presidente Allende, muerto en La Moneda; de su amado pueblo, de su partido y de sus compañeros artistas. Su humanidad se desborda aquella noche de septiembre.

    El viernes 14 estamos listos para partir al Nacional. Los fascistas parecen olvidarse de Víctor. Nos hacen formar para subir a unos buses, manos en alto y saltando. En el último minuto, una balacera nos vuelve a las graderías.

    Y llegamos al fatídico sábado 15 de septiembre de 1973. Cerca del mediodía tenemos noticias de que saldrán en libertad algunos compañeros. Frenéticos, empezamos a escribirles a nuestras esposas, a nuestras madres, diciéndoles solamente que estábamos vivos. Víctor sentado entre nosotros me pide lápiz y papel. Yo le alcanzo mi libreta, cuyas tapas aún conservo. Y Víctor comienza a escribir, pensamos en una carta a Joan su compañera. Y escribe, escribe, con el apremio del presentimiento. De improviso, dos soldados lo toman y lo arrastran violentamente hasta una de las casetas de transmisión y por ello lo seguimos viendo. El oficial llamado el Príncipe tenía visitas, oficiales de Marina. Y desde lejos vemos cómo uno de ellos comienza a insultar a Víctor, le grita histérico y le da golpes de puño. La tranquilidad que emana de los ojos de Víctor descompone a sus cancerberos. Los soldados reciben orden de golpearlo y comienzan con furia a descargar las culatas de sus fusiles en el cuerpo de Víctor. Dos veces alcanza a levantarse Víctor, herido, ensangrentado. Luego, no vuelve a levantarse. Es la última vez que vemos con vida a nuestro querido trovador. Sus ojos se posan por última vez sobre todo aquel pueblo mancillado.

Aquella tarde, nos trasladan al Estadio Nacional y al salir al foyer del Estadio Chile vemos un espectáculo dantesco. Cincuenta cuerpos sin vida están botados allí y entre ellos, junto a Litré Quiroga, Director de Prisiones del Gobierno Popular, también asesinado, el cuerpo inerte perforado a balazos de nuestro querido Víctor Jara. La brutalidad fascista había concluido su criminal faena. Era la tarde el sábado 15 de septiembre. Al día siguiente su cuerpo sería arrojado cerca del Cementerio Metropolitano.

Aquella noche, entre golpes y culatazos, ingresamos al Estadio Nacional. Y nuestras lágrimas de hombres quedaron en reguero, recordando tu canto, amado Víctor, Víctor del Pueblo.

Esa misma noche y al buscar una hoja para escribir, me encontré en mi libreta, no con una carta, sino con los últimos versos de Víctor, que escribió unas horas antes de morir y que él mismo tituló Estadio Chile”. Inmediatamente acordamos guardar este poema. Un zapatero abrió la suela de mi zapato y allí escondió las dos hojas del poema; antes yo hice dos copias de él, y junto al ex senador Ernesto Araneda, también preso, se las entregamos a un estudiante y a un médico que salían en libertad.

Sin embargo, el joven es revisado en la puerta de salida y le descubren los versos de Víctor y bajo tortura obtienen el origen del poema, llegan a mí y me llevan al velódromo, transformado en recinto de interrogatorios.

Me entregan a la FACH y, tan pronto me arrojan a la pieza de tortura, el oficial me ordena sacarme el zapato donde oculto los versos. “¡Ese zapato cabrón!”, grita. Su brutalidad se me viene encima. Golpea el zapato hasta hacer salir las hojas escritas. Mi suerte estaba echada. Y comienzan las torturas destinadas a saber si existían más copias del poema.

¿Por qué a los fascistas les interesaba tanto el poema? Porque a cinco días del golpe en Chile, el mundo entero, estremecido, alzaba la voz levantando las figuras de Salvador Allende y Víctor Jara y, en consecuencia, sus versos de denuncia había que sepultarlos.

Entonces, se trataba de aguantar el dolor de la tortura. Yo sabía que cada minuto que soportara las flagelaciones, era el tiempo necesario para que el poema de Víctor atravesara las barreras del fascismo. Y, con orgullo, debo decir que los torturadores no lograron lo que querían. Una de las copias atravesó las alambradas y voló a la libertad y aquí están los versos de Víctor de su último poema:

(sublinhados meus)

-

Estadio Chile”.
-
Somos diez mil manos menos
Que no producen.
¿Cuántos somos en toda la Patria?
La sangre del compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas.
Así golpeará nuestro puño nuevamente.
Canto, qué mal me sales
cuando tengo que cantar espanto.
Espanto como el que vivo
como el que muero, espanto
”.

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In La Ventana - Portal Informativo da Casa das Américas

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Chile, o outro 11 de Setembro

     Não podemos permitir que a manipulação mediática em torno dos atentados de há dez anos em Nova Iorque atire para o esquecimento a tragédia do 11 de Setembro chileno, sobretudo quando, perante o desenvolvimento de um amplo movimento juvenil e popular, a besta fascista volta a mostrar as garras assaltando a sede do Partido Comunista Chileno. Em tempos que são de violenta ofensiva do grande capital com o propósito de reduzir o mais possível os custos unitários da força de trabalho e recolonizar o planeta, o significado e lições do sangrento golpe militar fascista de 11 de Setembro de 1973 não devem ser esquecidos.

Ler Texto Integral

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Henry Kissinger, prémio Nobel da Guerra e do Genocídio (II)

Prémio Nobel da Paz 1973  - Henry Kissinger foi premiado conjuntamente com Le Duc Tho. Le Duc Tho recusou.

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(continuação)

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«Nesta fase, iniciada com as agressões no Médio Oriente e Ásia Central, o imperialismo estado-unidense encontrou situações históricas muito diferentes da que precedeu o seu envolvimento no Vietname e a humilhante derrota que ali sofreu. Nos EUA somente uma minoria percebeu que a guerra estava perdida quando Giap desfechou a ofensiva do Tet. A resposta de Johnson e Kissinger, cedendo aos generais do Pentágono, foi a ampliação da escalada. A agressão alastrou para o Laos e Washington enviou mais tropas para a fornalha vietnamita, semeando a morte a devastação no Sudeste Asiático

«Anote-se de passagem que esta visita de Rice a Tblissi nas vésperas do ataque à Ossétia me lembrou, mas admito que apenas a mim, a visita de Kissinger a Jacarta nas vésperas da invasão indonésia de Timor

Na Casa Branca reúnem-se o presidente da Pepsi, Donald Kendall, Nixon, que tinha sido advogado daquela empresa, Henry Kissinger, Conselheiro de Segurança Nacional, John Mitchell, procurador-geral, o director da CIA, Richard Helms, e claro, Edwards.

Das notas de Helms percebe-se que o grupo está disposto a gastar o necessário. «Dez milhões de dólares disponíveis. Há mais se for preciso», acertam. Querem os melhores homens disponíveis com o objectivo de «fazer gritar de dor a economia chilena».

No mesmo dia, o presidente Nixon informou o director da CIA, Richard Helms, que um governo de Allende não era aceitável para os Estados Unidos e instruiu a secreta para que tivesse um papel directo na organização de um golpe militar no Chile.

Nove semanas antes do golpe, Nixon telefonou a Kissinger para dizer que «o rapaz do Chile pode ter alguns problemas.» Kissinger responde: «creio que definitivamente está em dificuldades».

Henry Kissinger, no prefácio do «Desafio da América», escrito e publicado na Alemanha já depois do 11 de Setembro de 2001, afirma que «na guerra contra o terrorismo o objectivo não é detectar terroristas», e que é sobretudo necessário «não deixar escapar esta ocasião excepcional de redesenhar o sistema internacional» («Die Herausforderung Amerikas» – versão alemã de «Does América need a Foreign Policy?»).

Quando o Xá mandava e fazia as piores tropelias com o apoio de Washington, o secretário de Estado era Henry Kissinger. O autor intelectual do golpe de Estado contra Salvador Allende mantinha então que a «introdução de energia nuclear» era importante para cobrir «as crescentes necessidades da economia iraniana», e explicava que essa opção libertava «as restantes reservas de petróleo para a exportação ou transformação em produtos petroquímicos». Bem pensado, poderia dizer-se. Mas... mudam-se os tempos, mudam-se as verdades. Hoje «para um produtor petrolífero como o Irão, a energia nuclear constitui um desperdício de recursos». Quem o diz? Kissinger! Há nisto alguma contradição? O mesmo Kissinger responde. Antes o Irão «era um país aliado (...) de modo que, em consequência, tinha uma genuína necessidade de energia nuclear».

Que personagens do calibre de Henry Kissinger (no ano seguinte ao golpe fascista no Chile por ele inspirado) ou Menachem Begin surjam na lista não é certamente prestigiante para um tal prémio e mancha indelevelmente um elenco de premiados entre os quais se encontram figuras como Nelson Mandela, Albert Schweitzer, Adolfo Pérez Esquível, Martin Luther King.

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Emblema da Escola das Américas.

Operação Condor

Kissinger aprovou assassinatos

A organização The National Security Archive (NSA) revelou uma nova peça do puzzle que desvenda o envolvimento do ex-secretário de Estado americano, Henry Kissinger, na Operação Condor.

Diz a NSA que, em 1976, Kissinger impediu que os diplomatas norte-americanos em países da América Latina se pronunciassem contra os assassinatos de opositores aos regimes militares fascistas praticados no estrangeiro. Dias depois, um atentado em Washington matou o então dirigente político chileno Orlando Letelier.

Kissinger terá instruído os diplomatas para que não manifestassem repúdio pelo assassinato de «subversivos», quer nos seus próprios países quer no exterior.

Na década de 70 do século passado, os serviços secretos dos EUA auxiliaram as polícias políticas do Brasil, Argentina, Uruguai, Paraguai, Chile e Bolívia na eliminação de opositores aos respectivos regimes.

«A Operação Condor representou um esforço cooperativo de inteligência e segurança entre muitos países do Cone Sul para combater o terrorismo e a subversão», revela um relatório da CIA desclassificado em 1978.

Durante o período de intensas lutas sociais em meados dos anos 70 – perto da altura em que, apoiado pelos EUA, ocorria o golpe militar fascista no vizinho Chile, em Setembro de 1973 – elementos governamentais da Argentina, em especial militares e polícias, criaram organizações para-legais que hoje seriam equivalentes aos «esquadrões da morte». Estes grupos levavam a cabo os raptos e assassínios de esquerdistas. Alguns grupos reagiram com actos de guerrilha urbana.

Com o total apoio do governo norte-americano e do seu secretário de Estado Henry Kissinger, um grupo de generais e polícias tomaram o poder na Argentina. Este grupo fez uma razia não apenas contra a guerrilha urbana esquerdista mas também contra activistas e dirigentes sindicais de todo o espectro político. Os presos eram levados secretamente, torturados e cerca de 30 000 foram mortos.

A 11 de Setembro de 1973, a reacção interna chilena e os seus algozes, apoiados e inspirados por o imperialismo norte-americano, lograram pôr termo, brutalmente, ao governo da Unidade Popular de Salvador Allende, mergulhando o país nas trevas da ditadura sangrenta que perdurou 17 anos. A marca da CIA e o envolvimento de Kissinger e Nixon são irrefutáveis.

Para o grande capital, os mecanismos formalmente democráticos servem apenas como formas de legitimação do seu domínio de classe, a nível nacional e internacional. Se entrarem em contradição com essa dominação, o imperialismo não hesita em liquidá-los. Foi assim há 30 anos, no Chile, como agora se comprova na documentação oficial que vai sendo publicada. Nessa altura, os círculos governantes dos EUA decidiram que havia que pôr termo ao governo democraticamente eleito da Unidad Popular, pois como explicava o então responsável pela política externa dos EUA, Kissinger: «o exemplo bem sucedido de um governo Marxista eleito no Chile teria seguramente um impacto – e serviria até de precedente – para outras partes do globo, especialmente Itália; o efeito de imitação de fenómenos desse tipo teria, por sua vez, um efeito significativo sobre o equilíbrio mundial e a nossa posição no seu seio» (actas de um encontro Kissinger-Nixon, publicadas no National Security Archive). E assim surgiu Pinochet e se pôs termo à democracia burguesa chilena. Também para que servisse de lição. Esta é, e sempre foi, parte integrante da natureza das «democracias ocidentais». O resto são cantos de sereia.

Quando do massacre de My Lai, a imoralidade que consistia em enviar a juventude americana para assassinar um inimigo que nem se distinguia da própria população, tornou-se evidente. E o papel de figuras como as de Robert McNamara e Henry Kissinger tornou-se, pelo menos, repugnante. O drama do Vietname terminou há 31 anos. Estamos a ver os criminosos bombardeamentos aéreos sobre Hanoi e Haiphong, a luta por Danang e Hué, a entrada do Vietcong em Saigão. Parece que os americanos esqueceram as lições recebidas e é por isso que estão a repetir a história dos seus incomensuráveis fracassos no Iraque.

-

Para Ler :

  • National Security Study Memorandum 200 National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and Overseas Interests (NSSM200) was completed on December 10, 1974 by the United States National Security Council under the direction of Henry Kissinger.
adaptado de um e-mail enviado pelo Jorge

_

Disparen sobre Santiago - La CIA en la caida de Allende

"El 11 de septiembre de 1973 el Ejército Chileno abortaba con fuerza criminal la experiencia socialista del gobierno de la Unidad Popular encabezado por el presidente Salvador Allende, lo que implicó su muerte y la de miles de chilenos. Este golpe de Estado significaría una experiencia inédita y el oscuro preludio de lo que hasta hoy seguiría haciendo Estados Unidos en el resto de América Latina. A continuación, un breve recorrido por los mil días de gobierno socialista en Chile y los sucesos relacionados con el golpe de Estado del 11 de septiembre. La orden del golpe fue dada por Richard M. Nixon, segundada por Henry Kissinger. La preparación del golpe de estado en Chile y demás países latinoamericanos fue impartida desde la Escuela de las Américas instituida en 1946 con sede en Fort-Amador y transferida luego a Fort-Gullik en 1949 en la zona del Canal de Panamá y desde 1963 bajo el mando del comando Sur del Ejército de los Estados Unidos. Por sus aulas pasaron oficiales y suboficiales de los ejércitos de la mayor parte de los países latinoamericanos. Permitió formar ideológica y militarmente a más de 45.000 oficiales de 22 países Latinoamericanos, en especial donde la subversión era considerada de primera magnitud, en particular Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Bolivia y Paraguay. Entre sus alumnos estuvieron los generales golpistas Viola y Videla (Argentina), Somoza (Nicaragua), Pinochet (Chile), Stroessner (Paraguay), Banzer (Bolivia), Melgar Castro (Honduras), Carlos Humberto Romero (El Salvador)". 
 

 

Outra versão:

    O outro 11 de Setembro (AQUI)

 

adaptado de um e-mail enviado pelo Jorge  
                                           

Anatomia de um golpe

    1. A 11 de Setembro de 1973, no Chile de Salvador Allende (cujo centenário do nascimento se comemora neste ano de 2008), Augusto Pinochet executava a fase final de um golpe. Golpe há muito preparado e anunciado pela comunicação social dominante como «inevitável». Golpe que desde o início foi fomentado, financiado e apoiado pela CIA, obedecendo  às ordens da Administração Nixon.

Um ano depois da sangrenta tomada do poder o então Presidente, não eleito sublinhe-se, Gerald Ford foi entrevistado pela revista «Time». Questionado sobre que lei internacional dava aos EUA o direito de tentar desestabilizar um governo constitucionalmente eleito de outro país respondeu lapidar: «Não vou pronunciar-me aqui sobre se isso é ou não permitido por leis internacionais. É um facto reconhecido, no entanto, que tanto historicamente como no presente, tais acções se aplicam no melhor interesse dos países envolvidos. O nosso governo, tal como outros governos, empreende essas acções para ajudar a boa orientação das políticas externas e para proteger a segurança nacional... A CIA tentou ajudar, no Chile, a preservação dos jornais opositores e das rádios e apoiar os partidos da oposição».

Esta visão continua hoje em vigor nos EUA e na comunicação social dominante. Analisemos o que está acontecer na Bolívia.

Os mesmos que estão sempre pronta a dar lições de democracia aos outros, noticiaram como facto trivial o recente referendo convocado neste país pelo presidente Evo Morales. De notar que este acto se realizou a meio de um mandato  obtido em 2006 com 53,4% dos votos. Que o Presidente para se manter em funções teria de ter mais votos do que quando foi eleito (se, por exemplo, tivesse tido 53%, teria de abandonar o cargo). Que Evo Morales recolheu 67% dos votos.

Pois qual a linha dominante de análise dos mais recentes acontecimentos na Bolívia? A culpa é de Evo Morales, pois claro. O «malandro» nacionalizou as indústrias de gás e do petróleo, respeitando assim o seu programa eleitoral sufragado nas eleições. O «desestabilizador», vejam lá,  canalizou as verbas do petróleo e do gás natural para um programa nacional de assistência a idosos. Mais. Fê-lo sem atender às exigências dos (33% de votos no referendo) que, nas respectivas regiões, consideravam que essas verbas eram deles e só deles e não do País. Mas não se ficam por aqui na sua absurda argumentação. Se Evo Morales não aceitar os «conselhos» da chamada «comunidade internacional», abdicando da sua luta pela libertação e promoção social dos mais desprotegidos do seu país, então são de esperar as inevitáveis consequências.

Será que os que assim escrevem e falam não se apercebem que, queiram ou não, estão a preparar o terreno para novos 11 de Setembro de 1973? E o que proclamariam se as autarquias do PSD, ou da CDU, se recusassem, por exemplo, a entregar os impostos cobrados no seu território, a pretexto de que discordavam do TGV ou do novo aeroporto? E se as referidas câmaras ameaçassem separar-se e proclamar a independência? E se, pela violência, promovessem o assalto e vandalização dos edifícios governamentais? E matassem quem defendesse o governo legítimo de Portugal? Alguém dúvida do que diriam e escreveriam?

2. Uma nota a propósito da «democracia» das eleições americanas.  Em 2004 esteve-se à beira de um absurdo e de um escândalo de ainda maiores proporções do ponto de vista numérico do que o ocorrido 4 anos antes com Al Gore. E, curiosamente, de sentido político contrário. Com efeito John Kerry teve menos 3 milhões de votos que G.W. Bush. Mas se tem ganho no Estado do Ohio, para o que só teria precisado de mais 150 mil votos, teria sido ele o Presidente eleito. Como escreve o Vítor Dias, parece pois que nas «grandes democracias» há uns «pequenos» problemas democráticos.
                
Especialista em Sistemas de Comunicação e Informação
                     

In jornal "Público" - Edição de 19 de Setembro de 2008

                                   

Há 35 anos: o outro 11 de SETEMBRO! - Uma curta metragem de Ken Loach

    11 realizadores foram convidados para fazer um filme sobre a queda das torres gêmeas em 11 de Setembro.

Essa é a brilhante contribuição de Ken Loach que traça um paralelo com um outro 11 de Setembro, aquele de 1973 no Chile.

Ken Loach é o autor de The Wind That Shakes the Barley (Ken Loach, 2006) Trailer 
Trailer for The Wind That Shakes the Barley a Ken Loach film set during the Irish War of Independence (1919--21) and the Irish Civil War (1922--3). Written by long-time Loach collaborator Paul Laverty, this drama tells the story of two County Cork brothers, played by Cillian Murphy and Pádraic Delaney, who join the Irish Republican Army to fight for Irish independence from Great Britain. 
Widely praised, the film won the Palme d'Or at the 2006 Cannes Film Festival.
Loach's biggest box office success to date, the film did well around the world and set a record in Ireland as the highest-grossing Irish-made independent film ever.
11'09''01 - September 11 (2002) (segment "United Kingdom")
                                  

adaptado de um e-mail enviado pelo Jorge

                                          

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